Las autoridades de EE.UU., Reino Unido y Canadá han llevado a cabo una operación conjunta centrada en desarticular una amplia red de fraude con criptomonedas que habría provocado pérdidas superiores a los 45 millones de dólares.
La intervención, denominada ‘Operation Atlantic’, ha tenido por objetivo principal parar el avance de las redes criminales, además, del rastreo de fondos y la identificación de las víctimas.
Según la información difundida por distintas agencias implicadas, entre ellas el Servicio Secreto de EE.UU., la Agencia Nacional contra el Crimen de Reino Unido (NCA) y cuerpos policiales de Canadá, la operación se desarrolló como una acción internacional coordinada durante aproximadamente una semana.
El foco principal de la investigación ha sido una modalidad de estafa conocida como ‘phising de aprobación’ (approval phishing), un tipo de fraude especialmente extendido en el ecosistema cripto.
Este método consiste en engañar a las víctimas para que concedan permisos de acceso a sus carteras digitales mediante interfaces falsas que simulan ser servicios legítimos. Una vez otorgada la autorización, los atacantes pueden mover los fondos sin necesidad de nuevas confirmaciones por parte del usuario.
Las autoridades vinculan este tipo de ataques a esquemas más amplios de fraude online, incluyendo las conocidas estafas de inversión o ‘pig butchering‘, donde los criminales manipulan psicológicamente a las víctimas para que depositen progresivamente más fondos.
Más de 20.000 víctimas identificadas
La operación ha llevado a la identificación de más de 20.000 direcciones de monederos cripto vinculadas a víctimas distribuidas en más de 30 países, incluyendo EE.UU., Reino Unido y Canadá.
Las agencias participantes han señalado que, gracias a la colaboración con empresas de análisis blockchain y plataformas del sector, se ha podido rastrear el movimiento de los fondos robados y detectar patrones utilizados por los grupos criminales para ocultar el dinero.
Durante el operativo, las autoridades lograron congelar aproximadamente 12 millones de dólares en criptomonedas robadas, una parte de los fondos sustraídos, que ahora se encuentra bajo revisión para su posible restitución a las víctimas.
Además, se han identificado otros 33 millones de dólares adicionales relacionados con actividades fraudulentas que continúan bajo investigación.
Las fuerzas de seguridad también han destacado la retirada de más de un centenar de dominios web utilizados como infraestructura para campañas de phishing.
«La Operación Atlantic es un ejemplo contundente de lo que se puede lograr cuando las agencias internacionales y el sector privado trabajan codo con codo. Esta intensa labor ha permitido proteger a miles de víctimas en el Reino Unido y en el extranjero, detener a delincuentes y evitar que otros perdieran sus fondos», ha señalado Miles Bonfield, subdirector de investigaciones de la NCA.

