Los riesgos derivados del uso de la inteligencia artificial (IA), la persistencia de la ocultación de brechas de seguridad y la creciente importancia de la soberanía de los datos figuran entre los principales desafíos que afrontan actualmente las organizaciones. Así se desprende del informe «Evaluación de Ciberseguridad 2026», un estudio anual de Bitdefender basado en una encuesta a más de 1.200 profesionales de TI y ciberseguridad de empresas con al menos 500 empleados de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Singapur.
El informe identifica las principales preocupaciones, amenazas y retos que, según estos profesionales, están condicionando la estrategia de ciberseguridad de las organizaciones. A continuación, exponemos sus conclusiones más relevantes, destacadas por la propia compañía de ciberseguridad.
Falta de control sobre la IA
El estudio revela que casi la mitad de las organizaciones desconoce el uso que hacen sus empleados de las herramientas de IA. Aunque el 51,8% de los encuestados asegura disponer de una visibilidad completa sobre el uso autorizado y no autorizado de estas aplicaciones, el 47,4% reconoce que solo tiene un conocimiento parcial o nulo de las herramientas de Shadow AI («IA en la sombra») o de las cuentas personales utilizadas con fines laborales.
El informe también detecta una diferencia de percepción entre directivos y profesionales técnicos. Mientras el 57,8% de los responsables considera que su organización controla plenamente el uso de la IA, ese porcentaje desciende al 45,9 % entre los especialistas, lo que, según Bitdefender, podría indicar que los equipos directivos están infravalorando el nivel real de exposición de sus organizaciones.
La protección de sistemas internos de IA y la nube, principales preocupaciones
Los sistemas internos de inteligencia artificial y los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) encabezan las preocupaciones de los profesionales de la ciberseguridad, al ser señalados por el 45% de los participantes. A continuación, se sitúan la infraestructura y las aplicaciones en la nube (44%), seguidas de los sistemas de gestión de identidades y accesos (IAM), con un 33,3%.
No obstante, el estudio aprecia una contradicción entre la percepción y la realidad. Pese a que la IA figura como la principal preocupación, uno de cada cinco encuestados considera que la filtración de información sensible por parte de empleados en LLM públicos representa un riesgo bajo o muy bajo para su organización.
La ocultación de brechas sigue siendo una práctica extendida
Más de la mitad de los profesionales (55,2%) que experimentaron un incidente de seguridad en los últimos doce meses afirma haber recibido instrucciones de mantenerlo en secreto, pese a considerar que debía comunicarse a las autoridades. Aunque la cifra desciende ligeramente respecto al 57,6% registrado en 2025, continúa muy por encima del 42 % de 2023, lo que pone de manifiesto que la cultura de ocultación de brechas sigue profundamente arraigada a nivel mundial.
Estados Unidos lidera esta práctica (68,6%), seguido de Alemania y Reino Unido (57,2% en ambos casos). Además, la tendencia se repite tanto entre directivos como entre perfiles técnicos.
Las brechas en la nube y el fraude por correo, incidentes más frecuentes
Las brechas en infraestructuras o aplicaciones en la nube fueron los incidentes de seguridad más frecuentes en el último año, al afectar al 41,8% de las organizaciones consultadas. Les siguen los ataques de compromiso del correo electrónico corporativo (Business Email Compromise o BEC), que ocasionaron pérdidas económicas o de información al 35,9% de las empresas, y el ransomware, mencionado por el 25,6% de los participantes.
Asimismo, el 59,2% de los encuestados asegura haber sido víctima de ataques de ingeniería social impulsados por inteligencia artificial, un dato que, según el informe, confirma que esta tecnología ya forma parte de las herramientas utilizadas por la ciberdelincuencia.
Reducir la superficie de ataque continúa siendo una asignatura pendiente
Aunque las organizaciones son conscientes de la necesidad de reducir su superficie de ataque, encuentran dificultades para hacerlo sin afectar a la continuidad de sus operaciones. Los principales obstáculos citados por los encuestados son el esfuerzo de mantener reglas de protección y excepciones (38%); el temor a interrupciones operativas (35,4%); la falta de recursos (34,6%); la complejidad de proteger sistemas heredados (34,5%); y la falta de visibilidad sobre herramientas legítimas por usuario (33,8%).
En Estados Unidos, casi la mitad de las organizaciones (48,8%) reconoce carencias de visibilidad, frente a una media global del 33,8%.
La soberanía de los datos gana peso en la elección de proveedores
La soberanía de los datos se ha convertido en un factor decisivo a la hora de elegir un proveedor de ciberseguridad. Más de tres de cada cuatro encuestados (76,1%) afirma que probablemente cambiaría de proveedor por preocupaciones relacionadas con jurisdicción o acceso de gobiernos extranjeros a su información.
Esta inquietud es especialmente elevada en Estados Unidos (87%), Reino Unido (85%) y Alemania (77%), y también es más común entre los responsables de la toma de decisiones (79,4%) que entre los especialistas técnicos (72,8%).
Según Bitdefender, esta tendencia está estrechamente relacionada con el endurecimiento de las exigencias regulatorias y con la entrada en vigor de normativas como NIS2 o DORA, que están impulsando a las organizaciones a exigir una mayor transparencia sobre dónde se almacenan sus datos y quién puede acceder a ellos.
La IA impulsa nuevas amenazas para la ciberseguridad
Por último, el informe señala que las amenazas impulsadas por IA se perciben como un riesgo alto o muy alto. Los participantes consideran que las amenazas más importantes asociadas a la inteligencia artificial son el uso de esta tecnología para desarrollar malware cada vez más sofisticado (55,9%), la filtración de información confidencial por parte de empleados en modelos públicos de IA (53,5%), las técnicas de evasión capaces de eludir las soluciones tradicionales de protección (52,5%) y el uso de deepfakes o clonación de voz para cometer fraudes y ataques de compromiso del correo corporativo (51,9%).
Aunque el malware autoevolutivo encabeza la lista de preocupaciones, Bitdefender matiza que los ciberdelincuentes están utilizando la IA principalmente para acelerar y perfeccionar ataques existentes, más que para crear nuevas familias de malware. La IA agéntica emerge como un riesgo especialmente relevante en Singapur (64 %) y Estados Unidos (61,6 %).
«La ampliación de la superficie de ataque, la rápida proliferación de amenazas impulsadas por la IA y la persistente presión operativa están obligando a las organizaciones a replantearse su estrategia de ciberseguridad desde sus cimientos», afirma Andrei Florescu, presidente y director general de Bitdefender Business Solutions Group.
«Los resultados de este informe demuestran que las estrategias de seguridad modernas deben ir más allá de las defensas reactivas para reducir el riesgo de forma continua, gobernar la adopción de la IA y garantizar el cumplimiento normativo en un entorno en el que los ciberdelincuentes son cada vez más rápidos, adaptables y automatizados», apunta el directivo.

