La inteligencia artificial (IA) no solo se ha consolidado como una de las tecnologías más disruptivas de todos los tiempos, sino también como el motor que está redefiniendo tanto la ciberseguridad como el cibercrimen. Así se desprende del «Security Report Iberia 2026» de Check Point Software, que la compañía ha presentado en un encuentro con medios celebrado este jueves en Madrid al que ha asistido Escudo Digital.
La ingeniería social se vuelve multicanal
Este cambio ha tenido un impacto especialmente visible en la ingeniería social, que ha dejado de estar asociada casi exclusivamente al phishing por correo electrónico para convertirse en un entramado de técnicas combinadas, distribuidas en múltiples canales y apoyadas en dinámicas psicológicas cada vez más refinadas.
«A lo largo de 2025 se consolidaron campañas que combinaban mensajes en redes sociales, llamadas telefónicas, plataformas de mensajería instantánea, entornos de colaboración empresarial y flujos legítimos de autenticación en la nube», indica el informe.
Más capacidad ofensiva y nuevos vectores de exposición
La IA permite a los atacantes generar deepfakes de voz y vídeo altamente creíbles, capaces de gestionar conversaciones adaptativas y recopilar códigos OTP (One-Time Password o contraseña de un solo uso); identificar vulnerabilidades y optimizar su explotación; adaptar sus tácticas en tiempo real; o desarrollar malware cada vez más sofisticado. El informe también destaca el auge de técnicas como ClickFix, que manipulan al usuario para que ejecute acciones aparentemente legítimas y que aumentaron un 500% en 2025.
En paralelo, los propios sistemas de IA se han convertido en una nueva superficie de ataque. El informe documenta que la adopción de marcos agentivos, servidores MCP y modelos desplegados localmente ha abierto nuevas vías de exposición. Según el informe, durante el cuarto trimestre de 2025, el 89% de las organizaciones detectó prompts de IA considerados de riesgo y uno de cada 41 fue clasificado como de alto riesgo, lo que representa un incremento del 97% respecto al primer trimestre del año.
Ante este escenario, Check Point subraya que las organizaciones deben replantear los fundamentos tradicionales de la ciberseguridad. Esto implica aplicar un enfoque que no se base únicamente en la detección y respuesta, y evolucionar hacia una estrategia centrada en la prevención, capaz de anticiparse a amenazas que operan –literalmente– a velocidad de máquina.
«La defensa en la era de la IA no puede basarse en reaccionar más rápido, sino en anticiparse desde el primer momento. Solo así es posible igualar la velocidad y la escala de los atacantes», advierte Eusebio Nieva, director técnico de Check Point Software para España y Portugal.
El ransomware alcanza cifras sin precedentes
Otra de las tendencias destacadas en el informe está vinculada al ransomware, que en 2025 alcanzó niveles sin precedentes. A nivel mundial, más de 7.960 organizaciones vieron sus datos publicados en sitios de filtración gestionados por grupos de doble extorsión, lo que supone un aumento interanual del 53%. Solo en el primer trimestre se registraron 2.289 víctimas, un crecimiento del 134% respecto al año anterior, impulsado en gran medida por la explotación de vulnerabilidades de día cero. Esta dinámica se intensificó en el cuarto trimestre, que cerró con 2.473 víctimas, la cifra más alta registrada hasta la fecha por CheckPoint.
España se situó entre los países europeos más golpeados por este tipo de ataques, siendo objetivo del el 2% de los incidentes globales publicados, y la Agencia Española de Protección de Datos recibió cerca de 2.800 notificaciones de brechas de datos personales a lo largo del año.

